Belén

Belén tenía varias pasiones importantes en su vida, y una de ellas era su ajuar; como buena pasión, era el instrumento y el reflejo de la extraordinaria mujer que era, la que cultivaba un interés inagotable por la belleza que encontraba a su alrededor, y la profesional que se abría paso en el mundo con su propia idea de sí misma. Y no se trataba de la simple posesión de algo bello y quizás banal, para ella también era un vínculo con sus personas cercanas y queridas; compartir y regalar su contenido le proporcionaba una satisfacción profunda, y la practicaba con un entusiasmo que muchas personas pueden atestiguar. 

Durante los 30 años que practicó esta pasión, su ajuar se fue convirtiendo en un pequeño tesoro de grandes y pequeñas cosas, en las que dejó un retrato de su personalidad y de sus experiencias profesionales y personales. Lo contiene todo, desde un homenaje a su amor incondicional por Italia a un retrato de su paso por Chile, donde fue tan feliz, o incontables testimonios de lo mucho que la quisimos.  

Y su otra gran pasión era ayudar a los demás; su carrera profesional y sus propios viajes la llevaron por medio mundo, y en todas partes, de China a Chile, de España a Méjico, de Italia a Sudáfrica, tuvo ocasión de encontrarse con la enorme necesidad que sufren muchas personas que se merecen más oportunidades de las que tienen, o que son tratadas de una forma tan terrible que no podemos mirar a otro lado. Y trató de ayudar de todas las maneras que podía, ya fuese directamente a personas cercanas de su entorno, a través de organizaciones con las que colaboró calladamente durante décadas, o con su trabajo y su tiempo, como hizo en la Fundación Chile Unido en los últimos años de su vida. 

Por todo esto, creemos que la mejor forma de honrar su recuerdo es tratar de unir sus dos pasiones, como ella hizo en vida; esta página se dirige a todas las personas que quieran compartirlas, y en ella encontrarán las posesiones más queridas y valiosas del ajuar de Belén. Los recursos obtenidos de su venta se destinarán íntegramente a un programa de ayuda a mujeres víctimas de la trata de personas, que lleva a cabo la Fundación Cruz Blanca (url). La indignación que esta esclavitud moderna producía en Belén es difícil de describir, y queremos pensar que a ella le hubiera gustado este destino final de lo que tanto le costó reunir, y en lo que tanto amor puso y recibió. 

A todos, a su familia, a los voluntarios que construyen este proyecto, a sus amigas, a quienes de forma anónima colaboran, nos gusta decir que lo hacemos

En Nombre de Belén.